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Revista Año Cero. Octubre 2000. Por Enrique de Vicente
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MASONES EN EL VATICANO

No lo podia creer. Es absurdo, delirante, el colmo de la conspiranoia. Y ademas esta en contra de mi opinion inicial. Sin embargo, numerosos indicios apuntan en esa aberrante direccion: el texto publicado por el Vaticano parece no corresponderse con el secreto revelado en Fatima hace 83 años. Pero hay algo mucho mas increible: el nombre del arzobispo encargado de investigar la autenticidad del Tercer Secreto y de preparar el informe publico sobre el mismo, figura entre los presuntos integrantes del "clan masonico"dentro del Vaticano. Si no hubiese sido yo mismo quien hizo, casualmente, este descubrimiento en un best-seller publicado hace un año y que nada tiene que ver con Fatima, habria pensado que se trataba de una intoxicacion. Por supuesto, no descarto esta como ninguna otra hipotesis. Pero los comos y los porques siguen inquietandome.
El pasado 26 de junio, como Prefecto de la Congregacion para la doctrina de la fe, el cardenal Ratzinger presenta publicamente el informe que esta institucion vaticana ha elaborado sobre el Tercer Secreto, en el que se incluye el texto supuestamente escrito por Sor Lucia.
Durante dicha rueda de prensa toma la palabra Monseñor Tacisio Bertone, encargado de elaborar la presentacion oficial, en su calidad de Secretario de la citada Congregacion. En su informe resume la entrevista que ha mantenido con Sor Lucia el pasado 27 de abril, para preparar la divulgacion de un mensaje profetico, ansiosamente esperado por millones de creyentes. Según M. Bertone, durante la misma, la vidente confirma la autenticidad del texto manuscrito y se muestra de acuerdo con la interpretacion oficial del Vaticano. Pero, como iba a disentir de la opinion de Juan Pablo II en quien ha encontrado un decidido reconocimiento del mensaje de Fatima?
M. Bertone ha viajado al convento de Coimbra, donde vive incomunicada la vidente de Fatima, provisto de una carta firmada por el Papa, en la que este le presenta como su enviado, asegurandole que "puede hablar abierta y sinceramente con el, que me referira sus respuestas directamente a mi". A la entrevista, que sirve para preparar la revelacion publica del secreto, asiste el arzobispo de Leiria-Fatima.
Han transcurrido 83 años desde la epoca de las apariciones, cuando Lucia tenia solo 10 años. Pero, en este momento tan largamente esperado, ella probablemente recuerda aun las persecuciones, criticas y penurias e incomprensiones a las que se vio sometida, al igual que ocurrio con tantos otros pequeños visionarios marianos. Todos los especialistas destacan que la principal oposicion en aquel primer momento vino de la masoneria portuguesa, que contaba con un gran peso en el gobierno republicano y en su politica anticlerical. Masones fueron buena parte de los componentes de algunos grupusculos que hostigaron a quienes acudían al lugar de las apariciones, destrozando la primera capillita levantada allí por los peregrinos. Como lo fue el arrogante administrador de Vilanova de Ourem, quien encarceló a los tres pastorcillos para impedirles que acudieran a su cuarta cita con la Señora luminosa y les amenazó con freirles en aceite hirviendo si no confesaban que mentían y no le revelaban el contenido del mensaje secreto que la aparición les había confiado.
Lo que de ninguna manera podía sospechar Sor Lucía este 27 de abril, confiada por la misiva pontificia que presenta M. Bertone, es que el nombre de éste figura en una lista de 25 altos prelados a los que se acusa de pertenecer al «clan masónico» dentro de la Santa Sede, según los rumores indemostrados que circulan en el Vaticano. Esta polémica relación de cardenales, arzobispos y obispos aparece en un libro, recientemente editado en España: «Mentiras y crímenes en el Vaticano» (Ediciones B, Barcelona 2000). Es cierto que los autores de esta polémica y documentada obra aclaran que «hoy la "logia vaticana", ramificada en el palacio Apostólico es una cofradía de poder a la que pertenecen también cardenales, obispos, prelados y seglares ajenos por completo a la obediencia masónica. De hecho, se ha transformado en una asociación secreta contraria al integrismo oscurantista y a las aspiraciones hegemónicas del Opus Dei, que se propone como primer objetivo controlar y gestionar el enorme poder político-económico del Vaticano».


Una decisión políticamente incorrecta

Pero, tanto para Sor Lucía como para los millones de católicos que enarbolan la bandera de Fátima, esto es algo inconcebible: ¡Los agentes del diablo, infiltrados en la Iglesia, al más alto nivel! ¡Y encargados de manejar los asuntos más delicados y que más tienen que ver con la fe popular!
Insisto: la supuesta vinculación de Monseñor Bertone con la masonería podría ser un falso rumor. Pero cuando se le encargó la investigación sobre el Tercer Secreto, su nombre hacia tiempo que estaba en entredicho. Por mucho que ello entrase dentro de sus funciones, ¿por qué arriesgarse a colocarle en el centro de una escandalosa controversia?, ¿por qué no encargar a otro esta delicada tarea, que tanto preocupaba precisamente a los católicos que vienen denunciando una infiltración masónica en la Curia, que ellos consideran diabólica? ¿Quién tomó esta inadecuada decisión y por qué?
¿Tuvo algo que ver con esto el que el arzobispo de Fátima se apresurase en mostrar públicamente su disconformidad con la interpretación oficial del Secreto? Resulta improbable que nadie le haya informado de la inclusión de M. Bertone en la infamante lista. Aunque es posible que su valiente disidencia obedezca al hecho fundamental de que él estuvo presente en la decisiva entrevista que M. Bertone mantuvo con Sor Lucía.
Lo cierto es que la acusación de la que es objeto M. Bertone, resulta de trascendental importancia en un asunto tan polémico como la publicación del Secreto y su forzada interpretación oficial. Una escandalosa coincidencia que -por lo que sabemos- no se ha hecho pública hasta este momento y que, sin embargo, no ha podido pasar desapercibida entre la curia vaticana, donde los nombres de prelados supuestamente filomasónicos circulan como un rumor. Un detalle que arroja dinamita al fuego de los fundamentalistas, pero también al de la multitud de cristianos coherentes que claman por la necesidad de una urgente reforma en el seno de la Iglesia, comenzando por su más alto nivel.


De la masonería operativa a la especulativa

Para entender mejor de qué estamos hablando será necesario comenzar con un breve repaso histórico de las problemáticas relaciones entre Iglesia y masonería. La Masonería original es una auténtica organización iniciática, la única que ha sobrevivido en Occidente, como reconoció René Guénon, el gran autor tradicionalista a quien respetan los pocos intregristas occidentales bien informados. Como aún hoy se ve reflejado en todo su simbolismo y ritual, tuvo su origen en las logias o talleres independientes de las antiguas organizaciones profesionales de artistas y albañiles libres o francos: de ahí su nombre de franc-masons o freemasons. Éstas heredaron la sabiduría oculta egipcia y medio-oriental, dejándonos ese tesoro esotérico de valor inimaginable que son las catedrales, el arte gótico y románico.
Paulatinamente, fueron admitiendo en sus logias operativas a ocultistas y personas ajenas a su oficio, o miembros aceptados, que acabaron siendo mayoría y dieron lugar a la masonería especulativa.
Cuando el arte sagrado de la construcción queda reducido a su mínima expresión, aún subsisten numerosas logias especulativas, que conservan tan sólo los aspectos filosóficos y simbólicos de la que había sido su elevada meta: la reconstrucción del Templo de Dios en la Tierra y en el corazón del ser humano.
Finalmente, cuatro de estas logias deciden fusionarse en Londres, constituyendo la Gran Logia de Inglaterra, en cuya creación juegan un papel clave dos pastores protestantes -Anderson y Désaguliersque lógicamente le dan una orientación orangista y anticatólica. A partir de ahí, la masonería no tardará en extenderse por el resto del mundo.
Estamos en 1717, dos siglos antes de la apariciones de Fátima. Han transcurrido 390 años desde el arresto de los Templarios, un 13 de octubre de 1307, exactamente 610 años antes de que la danza solar clausure las manifestaciones de Fátima, en las proximidades de Tomar, el más importante enclave que poseyó en Portugal la Orden del Temple, confiada por San Bernardo a la advocación de Nuestra Señora.
Hacia 1723, cuando se publican las Constituciones de Anderson, sobre las que se fundamenta la masonería moderna, hace también su aparición entre los masones ingleses la leyenda de Hiram, el mítico constructor del Templo de Salomón, que habría muerto apuñalado por tres compañeros a los que se negó a revelar sus secretos y a quien los masones consideran su patrono. El problema es que el carácter luciferino y camita de esta tradición propulsa la subversión contra el orden establecido. Esto lo explica detalladamente Robert Ambelain, Gran Maestre de varias obediencias masónicas, a quien no cabría tildar de antimasónico.


Los masones, excomulgados

En dicho año surge el nuevo grado de Maestro, cuyo ritual de iniciación guarda estrecha relación con el asesinato de Hiram. Este peligroso rito, que puede abrir las puertas a un desdoblamiento de la personalidad y a la introducción de fuerzas maléficas en quien pasa por él, fue introducido por Anderson y Désaguliers, a quienes -según Ambelain- se lo sugirió Falk Selk, un mago negro judío tan misterioso como influyente.
Cabe preguntarse si tiene algo que ver con esta desviación el hecho de que, en 1738, el Papa Clemente XII promulgue una bula por la cual quedan excomulgados de la Iglesia todos los católicos que formen parte de la masonería. Dicha condena será reiterada por muchos de sus sucesores, que lanzan todo género de ataques contra ésta y otras sociedades secretas en numerosas encíclicas, y Juan Pablo II recordó en 1983 que sigue vigente, por lo cual resulta incompatible ser católico y masón. Aunque un factor decisivo en la misma fueron las razones políticas y el carácter protestante de la Gran Logia de Inglaterra, la bula papal se refiere como causa fundamental al molesto secreto masónico y termina con la frase: «...Y por otros motivos que sólo Nos conocemos».
Pero, si el secreto masónico -propio de toda organización iniciática y tradicional- consistía inicialmente en conocimientos liberadores y en procedimientos de acción oculta, después se concretizará en el conocimiento de la filiación mítica camita atribuida a Hiram. De ahí surgiría una corriente masónica de carácter subversivo.
La revolución francesa de 1789 fue claramente apoyada por esta última. Al ser guillotinado Luis XVI, alguien salpicó con su sangre a los congregados, bautizándoles en nombre de la libertad y de Jacques de Molay, el último gran maestre de la Orden del Temple. La leyenda de la venganza templaria asegura que éste, antes de morir, víctima de las intrigas del rey Felipe el Hermoso y el papa Clemente V, emplazó ante el tribunal de Dios al monarca y al pontífice en el plazo de un año, durante el cual murieron ambos. Fuera casualidad o no, el hijo de Luis XVI, 220 sucesor de Felipe el Hermoso, falleció aprisionado en la Torre del Temple, donde fue torturado el 220 gran maestre templario.


La venganza templaria

Como reacción inmediata a la revolución, diversos autores desarrollaron la teoría de un Gran Complot, cuyo propósito sería acabar con las monarquías absolutistas y el papado. Según éstos, la tradición masónica luciferina y subversiva fue introducida en Francia por el escocés Ramsay, preceptor de la casa de Bouillon y del hijo de Jacobo II Estuardo, familias en cuyo entorno se perpetuaron las tradiciones heredadas de los templarios que se refugiaron en Escocia, apoyando a los católicos estuardos. Jacobo II fundó la Orden de San Andrés del Cardo, de la que luego surgirían la Rosa-Cruz Real y la rama escocesa o jacobita de la masonería, y uno de sus miembros creó la Estricta Observancia Templaria que controlaría la masonería alemana. Captando a algunos de sus rmembros, surgieron hacia 1776 los iluminados de Baviera, que intentaron infiltrarse en todas las cortes europeas e influir en la opinión pública con el propósito de establecer un gobierno mundial invisible.
Aunque, aparentemente, sus planes subversivos fueron desbaratados, los conspiracionistas aseguran que la Revolución Francesa fue obra de masones iluministas y, de hecho, su influencia ideológica es clara entre movimientos revolucionarios como los carbonarios, los socialistas utópicos y la Primera Internacional- que convulsionaron el siglo XIX y prepararon la unificación de Italia, cuyos artífices -Cavour, Garibaldi y Mazzini- fueron destacados masones. Es entonces cuando amenaza convertirse en una realidad la peor pesadilla de los Papas que habían venido denunciando a las sociedades secretas: el movimiento revolucionario y nacionalista promovido por éstas se adueña de los estados pontificios y amenaza al propio Vaticano.
Para animar el ambiente conspiranoico, en 1885 comienzan a aparecer una serie de delirantes revelaciones sobre supuestos rituales satánicos, orgías y atroces crímenes atribuidos a los masones. Su autor, que se escondía tras el pseudónimo de Leo Taxil, se presentaba como un masón arrepentido que, tras convertirse y abjurar de sus errores, había decidido lanzarse al combate antimasónico. Sus obras se convirtieron en best-sellers internacionales y el Papa León XIII le dio personalmente su bendición. Poco importó que anteriormente Taxil hubiese publicado una serie de obras anticlericales y pornográficas de pésimo gusto, siendo expulsado de una logia masónica en la que se había hecho iniciar, sin haber pasado del primer grado.
Finalmente, en 1897 Taxil convocó una conferencia en la que prometía asombrosas revelaciones sobre el paladismo. Y cumplió su palabra, confesando que todo había sido una farsa orquestada para demostrar hasta dónde puede alcanzar la credulidad humana.
Pero, para muchos católicos, la existencia de una infernal conspiración judeomasónica era ya una realidad de la que no cabía dudar. En 1912, el prelado Ernest Jouin funda la Revista Internacional de las Sociedades Secretas, que continuará el combate antimasónico, animado especialmente por algunos pontífices que consideraron a esta organización «el abismo de todos los errores».
La influencia de M. Jouin fue tal que convencido de que el cardenal Mariano Rampolla pertenecía a una logia, cuando éste entró en el conclave de 1903, gozando de suficiente popularidad para convertirse en el próximo Papa. Jouin solicitó al emperador austriaco Francisco José que usara su potestad para vetarle, resultando así elegido en su lugar el que luego se convertiría en San Pío X, a quien se asegura más tarde le presentaron pruebas de que Rampolla era rniembro de la tenebrosa Orden del Templo Oriental (OTO). Aún en 1957, «los amigos americanos de Monseñor Jouin» llegaron a proponer su beatificación.
Tras el triunfo aliado en la segunda guerra mundial y el enorme peso político de los masones en diversos gobiernos norteamericanos y europeos, han tenido lugar numerosas tentativas de conciliación entre la Iglesia y la Masonería.
Pero, con Juan Pablo II, la posición inicial de la Iglesia no ha variado. El 26 de febrero de 1983, el cardenal Ratzinger recordó oficialmente que siguen vigentes los artículos 2335 y 2336 del Código de Derecho Eclesiástico, según los cuales quienes «dan su nombre a la Secta Masónica incurren en Excomunión».
Sin embargo, al menos desde los tiempos de Pablo VI, éste confió las
finanzas vaticanas a masones de la Logia P-2, implicada en multitud de turbias operaciones políticas, económicas y terroristas. Y en 1976, el Boletín del Occidente Cristiano publicó una escandalosa y polémica lista con los nombres de 1os prelados a los que se señalaba como miembros de la masonería, indicando incluso su fecha de ingreso en la misma. Entre los mismos se encontraban el secretario de Estado Vaticano, el cardenal que controlaba la consagración de nuevos obispos, el autor de las principales reformas litúrgicas que siguieron al Concilio, el antiguo Secretario Privado de Pablo VI y varios nuncios apostólicos.


La Logia Ecclesia

En 1978, sólo 13 días después de la elección de Juan Pablo 1, la intrigante revista Op publicaba 121 nombres de prelados y cargos vaticanos de supuesta afiliación masónica en un articulo titulado «La Gran Logia Vaticana». Se asegura que, a raíz de tan escandalosa revelación, el Papa de la sonrisa encargó al cardenal Benelli que se realizara una investigación sobre esa presunta penetración masónica. Pero la tentativa quedó frustrada debido a la inmediata muerte del pontífice, que autores como David Yallop consideran fue envenenado por dirigentes de la P-2 que veían amenazados sus poderosos intereses económicos. Y los prelados que aparecían en la lista permanecieron en sus relevantes puestos: Jean Villot -que promovió el nombramiento del Papa Wojtila- continuó como secretario de Estado hasta su repentino fallecimiento. El arzobispo Paul Marcinkus -cuya destitución parecía inmediata- permaneció al frente de la banca vaticana, pese a la escandalosa quiebra en que poco después se vio implicada dicha institución. Aunque esta es una compleja historia de la que hablaremos en una próxima ocasión.
El director del semanario Op era el masón Mino Pecorelli, miembro de la P2, que tiempo después murió asesinado por haber hablado más de la cuenta sobre las actividades político-económicas y las conexiones mafiosas de dicha logia.
El 12 de diciembre de 1987, el prestigioso semanario italiano L 'Espresso
aseguraba que más de cien cardenales, obispos y altos cargos de la Curia pertenecen a la Logia Eccíesia. Esta operaría en el Vaticano desde 1971 y dependería del duque Michael de Kent, gran maestro de la Logia Unida de Inglaterra. Su existencia se habria intentado mantener en el más riguroso secreto, pero no habría logrado escapar a las investigaciones del Opus Dei, que mantendría una silenciosa lucha de poder con la misma. El autor del artículo es alguien muy bien informado, pero cuya filiación se presta a posibles intoxicaciones, intencionadas o no: el masón Pier Carpi, autor entre otros libros de carácter ocultista- de «Las profecías de Juan XXIII», en el que se atribuyen una larga serie de visiones sobre nuestro futuro a este Papa, que supuestamente habría sido iniciado como rosa-cruz mucho antes de alcanzar el trono de San Pedro.


La bestia negra del Apocalipsis?

Cinco años después, la revista católica mexicana Proceso sostenía que la Masonería habría dividido el territorio vaticano en ocho secciones. En estas operarían cuatro logias pertenecientes al Rito Escocés, cuyos miembros supuestamente no se conocerían entre sí. Y, en caso de necesidad, dichas logias se ponen en contacto con las logias masónicas de otros paises, permítiéndoles esta red secreta -por ejemplo- mantener contactos con las iglesias locales en paises islámicos donde la Iglesia Católica subsiste en la clandestinidad y dirigirlas con arreglo a sus intereses diplomáticos.
Para muchos católicos fundamentalistas, la presunta manipulación masónica del Tercer Secreto de Fátima vendría a confirmar sus anteriores tesis, según las cuales éste haría referencia a la corrupción de la jerarquía eclesiástica e incluso a la penetración en la misma de la masonería.
Así lo aseguran desde hace tiempo las supuestas revelaciones marianas que, durante los últimos treinta años, han venido recibiendo Veronica Lueken, vidente neoyorquina que cuenta con numerosos seguidores, y el milanés Don Stefano Gobbi, en torno al cual se ha constituido un poderosísimo Movimiento Mariano de Sacerdotes.
Según afirma Lueken, «el Tercer Secreto es que Satán en forma humana entró en la Iglesia de Roma en 1972», maniobrando para distorsionar las doctrinas de Cristo. En las alocuciones interiores recibidas por el Padre Gobbi se explica así el simbolismo del Apocalipsis: Mientras el dragón rojo simbolizaría al comunismo, «la bestia negra como un leopardo señala a la Masonería; la bestia con dos cuernos como un cordero indica la Masonería eclesiástica, que se ha propagado especialmente entre los miembros de la jerarquía,... y cuya tarea es destruir a Cristo y a su Iglesia, construyendo un nuevo ídolo, un falso cristo y una falsa iglesia».
Pero, ¿cómo podemos entender que un Papa que ha mantenido la oposición a la masonería y tan devoto de la Virgen como Juan Pablo II, haya permitido tantas supuestas maquinaciones en torno suyo? Iglesia en estos tiempos de prueba. Según el P. Gobbi, Nuestra Señora asegura que «él es mi Papa», «el Papa de mi luz» y pide a todos los sacerdotes que le apoyen y le defiendan.
Poco importa que no parezca haberse cumplido aún la predicción hecha en 1989 a Don Gobbi, según la cual 666 (el número anticrístico del Apocalipsis) multiplicado por 3 indicaría 1998: «En este período de la historia, la Masonería, asistida por su forma eclesiástica, triunfará en su gran designio: colocar un sión de Juan Pablo II» (1995). «Para el gran Jubileo del año 2000, habrá tenido lugar el triunfo de mi Inmaculado Corazón, que profeticé en Fátima, y esto ocurrirá con el retorno glorioso de Jesús, para establecer su reino en el mundo» (1994). Curiosamente, ha sido este el año en que se ha hecho público el esperado Secreto, defraudando muchas expectativas.
En cualquier caso, la corriente apocalíptica católica anuncia la posibilidad de que, tras la muerte de Juan Pablo II, resulte elegido un Papa que sirva fielmente a los propósitos de los globalistas que aspiran a un Nuevo Orden Mundial. Por lo cual, la futura elección de un Pontífice progresista, lejano a las tesis conservadoras del Papa Wojtila, les llevaría a considerarlo un anti-Papa, lo cual podría provocar un verdadero cisma en el seno de la Iglesia. E
ídolo en el lugar de Cristo y de su Iglesia». Por el contrario, otros mensajes recibidos por él parecerían confirmar la interpretación vaticana del Tercer Secreto: «Hoy confirmo que es el Papa de mi secreto, el Papa acerca del cual hablé a los niños durante las apariciones. Cuando haya completado la tarea que Jesús le ha encomendado, todos os veréis inmersos en una densa oscuridad de apostasía» (1991). «Una parte importante de mi mensaje y de mi secreto, que he revelado a los tres niños, se refiere precisamente a la persona y a la mi.
Según numerosos vaticanólogos, se trata de un pontífice enfermo, que se resiste a morir, convencido de ejercer como un dique de contención en una Iglesia que amenaza con desbordarse. Pero que, al tiempo, es hábilmente manejado por su entorno y permanece ajeno a las enrevesadas maniobras que se tejen en su entorno.
En numerosos mensajes marianos que se han venido prodigando durante los últimos tiempos, se le califica como «el Papa escogido por Dios» para conducir a su iglesia en estos tiempos de prueba. Según el P. Gobbi, Nuestra Señora asegura que "el es mi Papa","el Papa de mi luz" y pide a todos los sacerdotes que le apoyen y le defiendan.
Poco importa que no parezca haberse cumplido aun la prediccion hecha en 1989 a Don Gobbi, según la cual 666 (el numero anticristico del Apocalipsis) multiplicado por 3 indicaria 1998. "En este periodo de la historia, la Masoneria, asistida por su forma eclesiastica, triunfara en su gran designio: colocar un idolo en lugar de Cristo y de su Iglesia". Por el contrario, otros mensajes recibidos por el parecerian confirmar la interpretacion vaticana del Tercer Secreto: "Hoy confirmo que es el Papa de mi secreto, el papa acerca del cual hable a los niños durante las apariciones. Cuando haya completado la tarea que Jesus le ha encomendado, todos os vereis inmersos en una densa oscuridad de apostatia". "Una parte importante de mi mensaje y de mi secreto, que he revelado a los tres niños, se refiere precisamente a la persona y a la mision de Juan Pablo II". "Para el gran Jubileo del año 2000 habra tenido lugar el triunfo de mi Inmaculado Corazon, que profetice en Fatima, y esto ocurrira con el retorno glorioso de Jesus, para establecer su reino en el mundo". Curiosamente, ha sido este el año en que se ha hecho publico el esperado secreto, defraudando muchas espectativas. En cualquier caso, la corriente apocaliptica catolica anuncia la posibilidad de que, tras la muerte de Juan Pablo II, resulte elegido un Papa que sirva fielmente a los propositos de los globalistas que aspiran a un Nuevo Orden Mundial. Por lo cual, la futura eleccion de un Pontifice progresista, lejano a las tesis conservadoras del Papa Wojtila, les llevaria a considerarlo un anti-Papa, con lo cual podria provocar un verdadero cisma en el seno de la Iglesia.

Se ha manipulado el original del tercer secreto?

El presunto original de este polémico Secreto, facilitado por el arzobispo Bertone y el cardenal Ratzinger, podría ser un fraude. Así lo sugiere el análisis realizado por los Laboratorios Speckin Forensic, prestigiosa firma internacional de peritaje, especializada em grafología y falsificaciones, cuyo informe esta siendo divulgado por TLD Ministries, la organización que divulga los mensajes marianos que Verónica Lueken recibe en Bayside (Nueva York) desde 1970.
Tras examinar los rasgos grafológicos de dicho texto y compararlos con otros manuscritos de la vidente, los especialistas de dicha firma han concluido que "en nuestra opinión, no puede ser relacionado con las muestras conocidas de escritura de la hermana Lucia". Por si esto fuera poco, expertos en Fatima han demostrado que algunas características del original, que ya se conocían como ciertas, no se correspondian con las del documento proporcionado por el Vaticano. Este ultimo consta de dos hojas, escritas por ambas caras, conteniendo un total de 63 lineas, lo cual resulta completamente incompatible con las aproximadamente 23 lineas, escritas en una sola hoja, que sabemos contendría el texto redactado por Sor Lucia el 3-1-1944.
Seis dias después de escribir la parte secreta del mensaje entregado por la virgen el 13 de julio de 1917, la vidente se lo remitio al obispo de Leiria, M. Da Silva, con una carta en la cual explicaba que este "ha sido sellado en un sobre y esta en una hoja de cuaderno". Su sucesor, el obispo Venancio, confeso años después que no resistio su curiosidad. Tomo el envoltorio que resguardaba el secreto y lo miro a trasluz para intentar vilslumbrar su contenido. Dentro del sobre habia otro mas pequeño, el enviado originalmente por Sor Lucia, y dentro de este ultimo una simple hoja de papel con margenes de tres cuartos de centímetro en cada lado (que no se corresponden con los del texto hecho publico por Bertone), Venancio anoto inmediatamente todas las características de lo que vio.
En 1967, el padre Joaquin Maria Alonso, archivero oficial de Fatima y gran experto en el tema, escribia lo siguiente: "Lucia nos conto que lo habia escrito en una hoja. El cardenal Ottaviani, uno de los pocos que lo habia leido, nos dijo lo mismo: "Ha escrito en una hoja de papel lo que Nuestra Señora le ordeno que contara al Santo Padre". Tanto el Padre Kramer, portavoz del Centro de Fatima, como otros fatimologo, han subrayado una serie de incoherencias:

El documento oficial del Vaticano reproduce una carta enviada al Papa por Sor Lucia el 12-5-1982, un año después del atentado que estuvo a punto de costarle la vida. En ella no hay alusion al mismo y por el contrario la monja asegura que "aunque no constatamos aun la consumación completa del final de esta profecía, vemos que nos encaminamos poco a poco hacia ella a grandes pasos". Como puede pretenderse entonces que el Secreto parece referirse unicamente a acontecimientos del siglo XX, culminando con el atentado de 1981, que tuvo lugar un año antes de dicha carta?, se pregunta el padre Kramer.
Las palabras de la Virgen contenidas en las dos primeras partes del Secreto terminan con una frase crucial, que siempre se ha considerado el prologo de la tercera parte: "En Fatima sera siempre preservado el dogma de la fe, etc". Pero la versión oficial del secreto no guarda ninguna relacion con esto, no contiene expresión alguna de la Señora.
Cuando en 1960 Juan XXIII decidio no revelar el mensaje, el Vaticano facilito una nota de prensa, en la cual se hacia expresa referencia a la oportunidad de no publicar "las palabras de la Señora", al no poder garantizar su contenido.
Al terminar su revelación en 1917, la Señora le dijo a Lucia: "No digais esto a nadie. A Francisco si puedes contárselo". Esto se debe a que solo Lucia y Jacinta podian oir sus palabras, mientras que su primo podia verla, pero no escucharla. Por tanto, si la tercera parte fuese una vision, el pastorcillo la habria experimentado, al igual que lo hizo con las otras.
En cuanto a la interpretación del Vaticano sobre el "obispo vestido de blanco" que cae muerto, es importante recordar lo que sabemos de las visiones que antes de morir tuvo Jacinta. Según escribio Sor Lucia pocos meses antes de transcribir el Secreto, su prima le comento: "No se como era, pero vi al Santo Padre en una casa muy grande, arrodillándose ante una mesa, con su cabeza enterrada en sus manos, y estaba llorando. Fuera de la casa habia muchas personas. Algunas le estaban tirando piedras, otras le maldecían y usaban malas palabras. Pobre Santo Padre. Tenemos que rezar mucho por el".
Y luego, Lucia le recuerda al obispo Da Silva algo que ya le habia contado: "Un dia, dos sacerdotes nos recomendaron rezar por el Santo Padre, explicándonos quien era el Papa. Después de lo cual Jacinta me pregunto: "Ha sido el que yo he visto llorando, sobre el cual Nuestra Señora nos ha contado en el secreto?". Yo le respondi: "Si, es el, la Señora debe haberselo mostrado tambien a estos sacerdotes. Ya ves, yo no estaba equivocada. Necesitamos rezar mucho por el". En otro momento Jacinta me llamo: "No puede ver todas aquellas carreteras y caminos llenos de personas, que lloran con hambre y no tienen nada que comer? Y el Santo Padre en una iglesia, que reza ante el Inmaculado Corazon de Maria? Y tantas personas que rezan con el. Algunos dias mas tarde, ella me pregunto: "Puedo decir que yo vi al Santo Padre y a todas esas personas? "No, le contesto Lucia, no ves que eso forma parte del Secreto. Si lo haces, pronto se sabria por ahí".
Asi pues, no parece haber duda de que el Secreto es algo que les dijo la Señora y no una simple vision. Pero, ademas, el manuscrito revelado por el Vaticano dice que "hemos tenido el presentimiento de que (el Obispo vestido de blanco) era el Santo Padre". Como es esto posible, si la propia Lucia deja claro en sus Memorias que en 1917 esas dos niñas analfabetas no tenian conocimiento de la existencia del Papa.
Como explicamos en nuestra Editorial, todas estas anomalias nos permiten sospechar que el texto original del tercer Secreto pudo ser sustituido por una habil falsificación en algun momento de sus idas y vueltas dentro de los muros vaticanos. De hecho, para ello habria bastado con una sola persona situada en el lugar y momentos adecuados.